sábado, 6 de diciembre de 2008

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan, para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.

Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta.

Ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos, en todas las visiones.

miércoles, 3 de diciembre de 2008


No se si esperarte de nuevo

por una mañana o dos.

El jugo en mi sombra es ardiente,

la buena noticia sos vos, sos vos...

La noche se agota de verme,

quizá es mejor descansar,

afuera hace frio y es tarde,

el hoy del reloj se durmió, se fue...

Y vendrás con una sonrisa envuelta en la brisa...

Y me verás inútil, demente, inconscientemente...

Yo pisaré tu cama de fosas, y no mariposas, usadas...

Resolveré la última prosa,

resuelve mis cosas... en soledad.                                                                                                                                                                                                                                                                  

lunes, 1 de diciembre de 2008



De tiempo somos.
Somos sus pies
y sus bocas.
Los pies del tiempo caminan en nuestros pies.
A la corta o a la larga, ya se sabe, los vientos del tiempo
borrarán las huellas.
¿Travesía de la nada, pasos de nadie? Las bocas del
tiempo cuentan el viaje.
Eduardo Galeano